In Solidum Ayotzinapa

Por en October 12, 2015

La Tabula Rasa

Ulises Gómez de la Rosa

Militante de Izquierda

La indolencia suele ser la causa o compañera de las personas que no son conscientes y no obran apropiadamente. Es inseparable de personas corruptas, de ladrones y de criminales.

Indolencia por un lado significa flojera, pereza o haraganería, y por el otro, indica insensibilidad y el no conmoverse ante el dolor propio o de terceros. Esto se debe a que en la antigua mitología griega la divinidad que personificaba la indolencia también interpretaba a la pereza. Su nombre era Ergia y convivía con otras deidades que representaban al sueño, la quietud y el silencio. Se le pintaba como un ser somnoliento, dormía en medio de telarañas y se mostraba contrapuesta al trabajo.

Desde un punto de vista psicológico, se describe a una persona indolente como alguien que no se ve afectado o conmovido ante el dolor.

Definir lo anterior es importante, porque si para alguien que tenga indolencia de la sociedad en general es una actitud reprochable, para un político es inaceptable y denigrante, es verdaderamente absurdo que un representante de la sociedad asuma actitudes de franco y evidente desdén hacia los ciudadanos que representa y que lo eligió, directa o indirectamente, en el cargo que representa.

Es de verdadera nausea las publicaciones realizadas en días pasados por el Senador Javier Lozano de la fracción parlamentaria del PAN, que en las redes sociales se burlarse de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, justamente en el aniversario de tan terribles hechos, y con una broma que describe perfectamente la psicología enferma de este personaje, al cual le vale madre hacer escarnio del dolor de una madre, de un padre o de un hermano perdido, y que se dio tiempo de tomarse muy a la ligera un hecho que trae de cabeza al Gobierno Federal, a la Procuraduría General de la República, a los Organismos de Derechos Humanos locales e internacionales, a los Partidos Políticos, a las propias Cámaras de Senadores y Diputados Federales y a la sociedad en general, y que de manera globalizada en el ámbito mundial tienen a México en una imagen muy deteriorada en materia de procuración de justicia y respeto a los derechos fundamentales enmarcados en la carta de derechos humanos de la ONU, de la OEA y de la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Indolente y poco solidario se muestra este tipejo, al que habría que estudiar mas de cerca y ver por que épocas tan malas de su infancia pasó con sus padres que lo hagan hoy en día un abominable ser humano, capaz de no sentir dolor, conmiseración o simple asombro del sufrimiento de los padres de esos muchachos; habrá que ver cual es la formación, educación y moralidad bajo la cual está educando a su familia, a sus hijos, que trato le da a su esposa, hermanos, familiares, o bajo que principios de orden ético y religioso imperan en su casa. De no ser un representante popular, un hombre público y un integrante de un partido político en activo, claro que nos valdría un cacahuate su opinión, pero bajo las circunstancias expuestas la calificación al personaje debe de ser dura y reaccionaria de todo mundo en contra de tan siniestro Senador.

En la Declaración de Principios del PAN dice textualmente que ” El reconocimiento de la eminente dignidad de la persona humana y la obtención de todos los medios físicos y espirituales requeridos deben ser para garantizar con eficacia esa dignidad.”. Bajo este criterio y otros que hablan de respeto, solidaridad, honradez, modestia, tolerancia, amor, y la construcción de una sociedad humanista, se deja ver que el mentado Senador no es compatible con la filosofía partidaria y por tanto cabría su expulsión inmediata de las filas del PAN, tolerarlo seria tanto como ser cómplices o simpatizantes de sus opiniones y formas de pensar.

Las ideas expuestas por el Senador Lozano no se limitan a las solo mencionadas, siempre ha estado en el ojo del huracán por su sarcasmo, sectarismo, evidente racismo, la idea del aniquilamiento del pensamiento de izquierda, y una raigambre de la ideas de extrema derecha que rayan en fascismo puro. No olvidemos que el fascismo alberga la idea de una sociedad perfecta donde solo caben ellos, creando una nueva clase de hombre y de sociedad, no consentía la homosexualidad y contemplaba la mejora de la raza, ideas penetradas en lo mas profundo de la personalidad del Senador Lozano, donde la humanidad de los 43 normalistas y sus familiares simplemente no existe o no debieran de existir según él.

Lamentable pues los juicios de valor de quien también fuese Secretario del Trabajo, y que en esa época también tuvo expresiones de desdén hacia la clase trabajadora, que en su inconsciencia ha evidenciando su poca o nula solidaridad para con la sociedad mexicana viviendo en sus propias telarañas, y que deja ver lo poco que les importa a muchos políticos lo que le pase a la ciudadanía, que no existe identidad con los problemas que los aqueja y lo poco que vale para ellos el ser humano como tal. La tarea del político de hoy en día debe ser de extrema solidaridad, In Solidum, para con los grupos sociales más vulnerables, más desprotegidos y mas olvidados, como lo son los 43 normalistas y sus familias; pudiera discutirse y ser motivo de controversia que Ayotzinapa no es todo el país, pero con tan solo ese hecho se expone una radiografía muy exacta de lo que esta pasando en este México que a todos duele.

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